miércoles, 23 de diciembre de 2009
El verdadero fair play
Diego González Carvajal es presidente de Interrupción, una organización que, como ellos mismos se definen: “es una comunidad de personas y organizaciones que trabaja para construir un futuro sostenible a través del consumo responsable, el desarrollo sostenible, las granjas orgánicas y el comercio justo”. Para conversar algunas cuestiones relacionadas con el Comercio justo nos pusimos en contacto con él, y esto fue lo que contestó.
-¿Qué implica la idea de fair trade o comercio justo?
-El comercio justo es una manera de comercio que entiende que los productores deben recibir un precio justo por los bienes que comercializan y los trabajadores deben ganar un salario adecuado junto con buenas condiciones laborales. Al mismo tiempo, exige el cumplimiento de estándares sociales y ambientales y otorga una prima por fuera del precio justo que se utiliza para realizar inversiones sociales en las chacras o en la comunidad (por ejemplo: becas de estudio para los hijos de los trabajadores). Además, es una certificación internacional que garantiza un precio justo para los productores; genera ingresos para invertir en el negocio y en la comunidad; promueve buenas condiciones laborales y salarios justos; incentiva la agricultura sostenible y genera primas de comercio justo
-¿Por qué es necesario el comercio justo?
-Es necesario porque por un lado aumenta la rentabilidad, porque se pagan precios por encima del mercado + primas. Por otro lado hay un acceso a mercados de alto valor. También mejora las comunidades, ya que se destinan fondos para salud, educación, medio ambiente. El comercio justo, además aumenta la competitividad, ayuda a fortalecer las capacidades instaladas y promueve inversiones en calidad.
-¿Cómo se certifica: qué requisitos hay que cumplir?
-Para certificar tienen que cumplirse los siguientes requisitos: ausencia de trabajo infantil o forzado; ausencia de discriminación en la contratación o en la membresía de la cooperativa; los trabajadores deben recibir, al menos, el salario mínimo nacional; los trabajadores jóvenes no están involucrados en actividades peligrosas; las prácticas disciplinarias no violan la dignidad ni los derechos humanos. Las primas de comercio justo se generan cada vez que se vende un producto certificado. El proceso de pago de la prima de comercio justo está monitoreado por IMO (Institute for Marketecology) y forman parte de los criterios de la certificación de comercio justo.
De acuerdo a los estándares de la certificación de comercio justo, las primas deben ser invertidas a través del proceso siguiente:
*En caso de que sea un productor independiente, el 100% de las primas deben ser invertidas de acuerdo a la voluntad de la asamblea de trabajadores de la unidad productiva certificada. Las inversiones deben respetar el imperativo de generar un impacto social y ambiental positivo en la comunidad.
*En caso de que sea una cooperativa de productores, el 100% de las primas deben ser invertido de acuerdo a la voluntad de la asamblea de socios de la cooperativa. El 50% de las primas debe generar un impacto social directo positivo a los trabajadores y el otro 50% debe impactar sobre la profesionalización y el fortalecimiento de la cooperativa.
-¿Qué importancia tiene el comercio justo en el resto del mundo?
-Hoy el comercio justo está representado en el mercado por ventas de más de 4,000,000,000 de US$, principalmente en Europa y América del Norte. Durante el 2008 creció a más del 50% anual y sigue expandiéndose en mercados como el del café, el cacao, las bananas, el té, la miel, las manzanas, arándanos, ananás y muchos otros productos.
-¿Existe alguna relación directa entre lo que es el comercio justo con lo orgánico?
-La certificación de comercio justo incluye ciertas normas ambientales, pero la principal relación entre ambas certificaciones es que las dos apuntan a tener un impacto positivo en lo público y, generalmente, el mismo consumidor que se interesa por un producto orgánico también se interesa por un producto de comercio justo. La certificación orgánica, a su vez: garantiza un manejo biológico de las pestes; garantiza al consumidor que está consumiendo un producto sin conservantes ni aditivos químicos; garantiza un sistema de manejo de la fertilidad de la tierra: compost, rotación de cosecha, entre otros; provee una lista de substancias químicas prohibidas; contempla zonas de amortiguación entre tierras orgánicas y no-orgánicas; establece depósito y transporte especial: los productos deben ser almacenados y transportados separados de otros productos no certificados y los contenedores no tienen que tener fungicidas sintéticos, conservantes o químicos de cualquier tipo. Y sus ventajas: que aumenta la rentabilidad; que se pagan precios por encima del mercado; que mejora el impacto ambiental de los cultivos; la ausencia de agroquímicos y fertilizantes sintéticos; el uso racional del agua; la conservación de la riqueza de los suelos; que mejora la salud de los trabajadores y de los consumidores
-¿Hay empresas o productores en la Comarca con los requisitos necesarios para certificar?
-Estimo que sí, aunque eso depende de los productores.
Más en www.interrupcion.net
miércoles, 7 de octubre de 2009
Dame esas cinco
5 al día (www.5aldía.com.ar) es una ONG que existe en diversos países del mundo y que tiene como objetivo principal promover una alimentación adecuada y saludable, sobre la base del consumo diario de frutas y hortalizas.
En su sitio aclaran: “A pesar de que en la Argentina abundan las frutas y las hortalizas, su consumo es bajo y no cubre las recomendaciones diarias emitidas por los organismos internacionales del ámbito de la salud. Los vegetales no tienen una fuerte presencia en nuestra cultura”. A partir de esta apreciación es que se proponen llevar adelante una serie de acciones puntuales para propiciar su objetivo, como: “Realizar acciones educativas entre los consumidores, para difundir los beneficios de una dieta que incluya cinco porciones diarias de frutas u hortalizas, especialmente entre los más chicos. Cuanto antes se inicien en una buena nutrición, mejor.” O: “Difundir el mensaje de nutricionistas y médicos que recomiendan, a través de sus organizaciones, el consumo de frutas y hortalizas como la mejor alternativa de prevención para la salud.” También proponen: “Fomentar actividades relacionadas con la práctica de la huerta familiar y comunitaria y con un estilo de vida saludable. Creemos que el consumo de frutas y hortalizas locales es una estrategia básica para enfrentar la emergencia social y alimentaria que los argentinos estamos atravesando”. “Dentro del sector frutihortícola, establecer lazos entre productores, distribuidores y operadores logísticos, tendientes a promover la información, el consumo y la competitividad de esta alternativa alimentaria”.
Con estas premisas, 5 al día trabaja mano a mano con entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización para la Alimentación y Agricultura de la Naciones Unidas (FAO), todas ellas organizadas en torno a temas como alimentación y salud.
El ingeniero Mariano Winograd, parte de la junta consultiva de 5 al día nos respondió unas preguntas vía mail.
-¿En qué consiste 5 al día?
-Es una campaña para promover el consumo de frutas y hortalizas con la consigna de 5 porciones diarias, existe hoy en 40 países del mundo y ha sido refrendada por la FAO y la OMS. En Argentina contamos con nuestra ONG llamada 5 al día que está abocada al tema.
-¿Cómo se relaciona con la producción frutícola?
-Vinculando una propuesta genérica que tiene que ver con la salud y calidad de vida y una actividad económica como la frutihortícola que genera empleo y valor agregado.
-¿5 al día está orientada más al consumo o a la producción?
-Está abocada a promover el consumo pero obviamente ello se vincula con el incremento de la producción.
-¿Cuál es la idea principal del programa Municipio Saludable?
-La idea principal es mejorar la alimentación y calidad de vida de la población. Para ello es imprescindible vincular a las escuelas de la localidad con los proyectos de salud y desarrollo social del municipio, a través de actividades didácticas; estrechar la relación del municipio, las escuelas, los programas de capacitación laboral y las empresas de la zona; contribuir a los nuevos desarrollos e innovación de tecnología del sector frutihortícola; promover el consumo y la producción local de frutas y hortalizas; estimular la formación y desarrollo de huertas urbanas sustentables que ofrezcan un producto con valor agregado y un fuerte componente productivo y educativo a la comunidad; capacitar a beneficiarios de planes sociales en diversos aspectos relacionados con la alimentación saludable, huertas urbanas y turismo; aumentar la cantidad y frecuencia de actividades relacionadas con la actividad física y el esparcimiento físico–mental.
El trabajo de 5 al día supera al mero “aconsejar” acerca del consumo de frutas y verduras. Los trabajos que llevan adelante en la ONG van desde consejos para aprovechar el valor nutritivo frutas y verduras; datos de cocina saludable, participación en ferias y eventos; hasta la creación de un programa como “La 5ta”, un proyecto que estima desarrollar mil hectáreas de huertas sustentables en 100 localidades del país.
www.5aldia.com.ar
lunes, 7 de septiembre de 2009
Sírveme despacio que no estoy apurado
Nos convencieron de que las cosas hay que hacerlas rápido. Que no hay tiempo que perder, nunca. Que hay que vivir apurado. Y a veces, aún en lugares tranquilos y alejados del verdadero apuro como este, les hacemos caso. Por suerte, todavía hay espacio para hacer las cosas con su debido tiempo. La filosofía slow (del inglés lento, despacio), por ejemplo, llegó a la Comarca para quedarse. Conversamos con Gabriela Smit, del restaurante Pirque, fundadora del Convivium Chubut, que pertenece a la red internacional de Slow Food.
-¿Qué es la filosofía slow?
-La filosofía slow nació por una necesidad de la misma gente, de los productores y de las personas que se alimentan de manera diferente, que viven de manera distinta a la convencional, es más una filosofía de vida que sólo de alimento. Es, también, una fundación internacional que nace en Italia para contrarrestar el fast food, la comida chatarra. Su slogan es: bueno, limpio y justo. Justo para el que lo produce, para el que lo manipule, para el que sirve y justa la medida: tratando de cuidar el medioambiente, sin derrochar, con la idea de que los alimentos se consuman donde se producen, que no viajen, y ponerlos en valor, es decir, rescatar la cultura del alimento. Slow Food es una gran red, con sus nodos y sus lazos, que está en todos los rincones del planeta. A nosotros, cuando nos invita Slow Food Italia al encuentro de Terra Madre, que es el encuentro que se hace cada dos años en Torino, aprovechando que estaba allá, fundé el Convivium Chubut, que es el nodo de Slow Food en la provincia. Existen varios Conviviums en todo el país desde hace varios años. Ahora estamos asociando gente, como Fernando Pía, con el proyecto Ciesa. Acá de la zona también está la familia Scartasini, de la chacra La tranquerita. Pero tranquilo, esto es slow.
La idea también es llevar esto a la escuela primaria de El Hoyo, donde funciona una huerta que está tercerizada. La cocina de la Escuela 81 se nutre de esa huerta y también de otras materias primas del pueblo, como carne. Algo importante del movimiento slow es trabajar con el semillero de la localidad, desde abajo. Que los chicos tengan un conocimiento de los diferentes sabores, aromas, texturas y elementos que producimos acá; que se valoricen la mano de obra de acá.
-¿El slow abarca todos los procesos de la alimentación?
-En realidad Slow Food nuclea a toda la comunidad del alimento, o sea, a toda la población, porque toda la población se alimenta. Slow puede ser un vecino, un productor, un cocinero. En slow, a nivel internacional hay varias ramas muy fuertes. Una es la juventud slow, que nació en Estados Unidos y que es muy fuerte en todo el mundo; después está la red de cocineros, que es una red mundial; después están los músicos de la tierra, porque no solamente es la comida, también hay que acompañar con los sonidos de la tierra, por eso es interesante la reseña que hicieron en el número anterior del disco de Nelson Avalos, porque engancha con lo local y con la mentalidad slow.
-¿Cómo se da cuenta alguien que no conoce nada al respecto que algo pertenece al slow?
-Cuando entrás a un local slow primero lo percibís porque no hay televisión, la música es tranquila, el ambiente es relajado, y el alimento que te sirven se distingue por la buena calidad desde el origen, porque nosotros, por ejemplo, hacemos un seguimiento desde el inicio de la producción hasta que lo ponemos en la mesa. Un control de materia prima, un control de la producción. Donde la geografía lo permite los cocineros slow tienen su propia huerta, o tienen una red de pequeños productores porque el pequeño productor es el que más cuida su cultivo, él sabe que tiene que agregarle valor: no es lo mismo comprar una lata de alcauciles que comprarle a Patricio Graziosi, que sabés que el alcaucil creció a dos kilómetros de tu casa, y fue cultivado a conciencia.
-¿Cómo hace alguien para unirse a slow food?
-A todos los que quieran unirse los invitamos a que vengan acá a Pirque que es la sede del Convivium Chubut. Acá se pueden asociar todos los que quieran de la provincia e incluso de Bolsón o Bariloche. Desde restaurantes hasta productores. Hay que estimular al productor, hay que estimular al vecino, que apague la novela del Directv y se ponga a plantar lechuga o lo que sea que le permita su terreno o el clima.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Agregando valor
Trabajo por comida
DESDE 1971, UNA ORGANIZACION PONE EN CONTACTO A TRABAJADORES CON CHACRAS ORGANICAS DE TODO EL MUNDO. CON USTEDES, WWOOF.
Sobre la banquina de la Ruta 40 camina U-Thaiwan con su sombrero de paja. A pesar de su nombre, extraña mezcla de página web para ver videos y país oriental, U-Thaiwan es de Tailandia. Llegó a la Comarca gracias a una página web que nuclea chacras que ofrecen voluntariado y voluntarios que buscan una chacra para trabajar. Así de fácil es el funcionamiento de WWOOF, que con su onomatopeya de velocidad significa, en inglés, World Wide Opportunities on Organic Farms, que vendría a ser algo así como “oportunidades en chacras orgánicas alrededor del mundo”.
Los trabajadores voluntarios (o wwoofers) ofrecen su trabajo a diversas chacras a cambio de comida, alojamiento y oportunidad de aprender más de lo que significa el cultivo orgánico. Desempeñan diversas tareas, como desyuyar, hacer compost, cultivar, cosechar, empacar. En fin, todas las tareas que hagan falta en el campo, en ese momento. A cambio de un lugar donde comer y donde dormir. Un trueque básico, esencial. Y eso es lo que busca, ahora, U-Thaiwan.
U-Thaiwan se pierde entre las melgas con un sombrero de paja y su silencio oriental. Seis horas más tarde aparece por la casa. Se limpia las manos, anota cosas en su agenda con una letra que parece un laberinto circular y pronto está en la cocina, manipulando un wok como si en ello se le fuera la vida. La familia anfitriona festeja con un chop suey y un extraño pollo hervido –todo delicioso, por cierto– la posibilidad de aprender más de una cultura desconocida. La huesped festeja con una risa imperceptible estar en una casa a miles de kilómetros de la suya aprendiendo sobre el cultivo y otras costumbres, tan diferentes a la suya. Lo que se llama una situación en la que todos ganan.
WWOOOF fue creada en Inglaterra en el año 1971. Desde entonces se encarga de poner en contacto a trabajadores nómadas e inquietos con dueños de chacras que estén dispuestos a enseñar sus conocimientos, a intercambiar modos de hacer y de vivir.
En la dirección www.wwoofargentina.com podés inscribir tu chacra para recibir wwoofers.
